24 oct. 2016

Musas e inspiración

Una de las cosas que más feliz me hace en la vida es escribir.
Me fascina sentarme delante de la hoja en blanco y dejar fluir los pensamientos, de manera fácil y natural. Me gusta hacerlo por las mañanas, cuando me levanto, sin prisas y mi mente empieza a bullir.

Escribo lo que me ronda, o sobre una imagen inspiradora o una palabra que siento que merece mayor atención. A veces, simplemente, continúo lo que tenía entre manos. Otras, transcribo antiguas notas o ideas para convertirlas en relatos o pensamientos.

Pero otras veces; es abrir los ojos y las escenas o personajes comienzan a invadirme. Me hablan entre susurros, bueno... también a gritos. Y doy vueltas porque quiero dormir un rato más, es festivo y puedo. Pero no, ellos se empeñan en contarme sus vidas, sus inquietudes, sus opiniones o incluso deciden discutir.
Ahí, ya sí, tengo que levantarme; poner orden y sentarme a escribir apenas con los ojos legañosos. Anoto frases aquí y allá. Incoherencias que voy captando, mientras enciendo el ordenador, hago un poco de café y me río con las diatribas de unos y otros.
Así es, de verdad, no exagero ni bromeo.
Luego plasmas las ideas en el folio o un documento Word, ellos se relajan, cada uno a sus quehaceres y comienzas a releer todo lo que te han contado, dos horas después, porque los pensamientos siempre son más ágiles que las palabras, tienes un batiburrillo de frases inconexas que debes encajar, darle forma y sentido.
Y de repente, todo comienza a fluir y apenas sin darte cuenta tienes una historia maravillosa “o al menos a mí, me lo parece” que te hace reír, llorar y ser feliz a partes iguales.

Y Me alegro de que me despertaran sus palabras, porque me han elegido para darles voz, para transmitir sus historias y para contar, a quien me quiera leer, que dentro de mi hay un amplio mundo interior con mucho que decir.


De lo amargo del café


2 comentarios:

  1. Que razón tienes Eli, es imposible enmudecer a quién tiene algo que decir. Así son nuestras musas de insufribles. No se quedan agusto hasta que largan...

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    1. Así es. Y te rondan las ideas y te invaden las palabras, creando esa necesidad de salir.... es genial.

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